Opinión

Al ritmo de Conga

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Nelson Manrique Gálvez

 

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Lima, Martes, 26 de junio de 2012

Con el anuncio de la Newmont-Yanacocha de que acepta implementar las sugerencias de la evaluación encargada por el gobierno, seguida por el mensaje del presidente Humala anunciando que "Conga va", y con el airado rechazo de los dirigentes de la movilización popular cajamarquina, que se ratifican en que "Conga no va" y que Ollanta Humala ha traicionado a sus electores, la situación ha llegado a un punto muerto. A un semestre del cambio de gabinete y estrategia hemos vuelto al punto de partida.

Los voceros del gobierno sostienen que la movilización popular es consecuencia de la acción de unos pocos agitadores; el ministro Pulgar Vidal ha llegado a la conclusión de que se trata de "una sola persona". Pero el paro regional está por cumplir un mes y habrá que reconocer que, o en Cajamarca están los mejores agitadores del mundo, o hay un importante sector de la sociedad cajamarquina que expresa su indignación en las movilizaciones diarias por las calles. Quizás sea mejor tratar de ver más allá de las dirigencias. Un buen amigo me sugirió una entrada sugestiva que comparto con ustedes.

Es evidente que hay reacciones encontradas con relación a la gran minería. Gruesamente, estas se organizan en torno a la fractura campo-ciudad.

Por una parte está el campesinado, que tiene una larga experiencia de relaciones negativas con Yanacocha. Su resentimiento tiene sólidas razones. Años atrás, Newmont, la socia de Yanacocha, encargó una auditoría ambiental a Larry Kurlander, uno de sus propios ejecutivos. Este registró 20 faltas graves, entre ellas la contaminación del agua y la conversión de las rocas en suelo ácido. Advirtió que no se cumplía ni con los estándares ambientales de EEUU ni con los del Perú.

Su sinceridad le costó caro; terminó renunciando. Todo está escrupulosamente documentado –incluidas las declaraciones de Roque Benavides, el dueño de Yanacocha, que "odia" la palabra "licencia social" y solo requiere la de las autoridades– en el extraordinario informe televisivo del New York Times "La maldición del oro inca" (http://bit.ly/uctvG5). Adicionalmente Felipe Ramírez Delpino, nombrado gerente de Relaciones Institucionales de Yanacocha el 2005, constató que la empresa había incumplido 250 convenios suscritos con las comunidades de su entorno por un monto de 75 millones de dólares.

No es de sorprender pues que para el campesinado de Cajamarca la continuación del proyecto Conga que sea la promesa de nuevas calamidades. Con esos antecedentes, se va a necesitar algo más que la elocuencia de Luis Castañeda Lossio para convencer a los ronderos de que esta vez la historia será diferente.

La historia es diferente para los habitantes de la ciudad. Para éstos, la gran minería significa una inyección de recursos que beneficia a muy diversos sectores económicos: alojamiento, alimentación, vivienda, comercio, transporte, entretenimiento, etcétera, etcétera. También las instituciones urbanas, como las universidades, tienen bastante que ganar. La situación tiene una notable analogía con las relaciones entre los habitantes del Perú urbano y del Perú rural: éstos esperando una lluvia de calamidades de la minería y aquellos acusándolos de intentar detener el progreso del país.

¿Por qué no se saca entonces Conga adelante con el apoyo de los pobladores urbanos? En primer lugar, porque los recursos mineros están en tierras de las comunidades campesinas y no debajo de las ciudades (para suerte de éstas; si no, pregúntenles a los pobladores de Cerro de Pasco, una ciudad varias veces destruida). En segundo lugar, porque en Cajamarca el peso del campesinado es muy grande y su larga experiencia de organización en rondas campesinas lo convierte en un interlocutor ineludible.

De momento, el gobierno juega a que la movilización se desgaste y los dirigentes de ésta a generalizar el conflicto. Son alternativas riesgosas, que en cualquier momento podrían desembocar en una tragedia. La propuesta del ex premier Salomón Lerner, de proponer un referéndum en Cajamarca en torno a Conga, podría ayudar a destrabar democráticamente la situación.

*Fuente: Diario La Republica

Revolución anticapitalista, sólo creándole grietas al sistema: Holloway

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El investigador irlandés presentó su libro Agrietar al capitalismo. El hacer contra el trabajo

 

Revolución anticapitalista, sólo creándole grietas al sistema: Holloway

Señala que la toma del poder estatal no es la clave para realizar un cambio de la sociedad

El reto es promover la confluencia de las rebeldías que existen dentro de nosotros, argumenta

Arturo Jiménez

Periódico La Jornada*

Domingo 10 de junio de 2012, p. 2

La única forma de concebir una revolución anticapitalista es en términos de la creación, expansión, multiplicación y confluencia de grietas o rupturas en el tejido de la dominación del sistema capitalista.

Ese es uno de los planteamientos centrales del libro Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo (Bajo Tierra Ediciones/ Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla), de John Holloway, investigador irlandés radicado en México desde hace dos décadas.

Capitalismo y humanidad son incompatibles, irreconciliables; la humanidad es una lucha contra el capitalismo, afirma este profesor del posgrado de sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), y autor de varios títulos, entre ellos Cambiar el mundo sin tomar el poder.

Interrogado sobre la llamada teoría del cambio social, comenta en entrevista:

"Me interesa más específicamente el cambio radical. Parece que estamos atrapados dentro del capitalismo, una forma de organización social que nos está arrojando hacia la destrucción de la humanidad. ¿Es todavía posible romper con esta dinámica de destrucción?; ¿cómo? O, para usar un vocabulario más tradicional: ¿cómo concebir una revolución comunista? Es más urgente que nunca, pero hay que repensar el significado de 'revolución' y de 'comunista'."

Con Agrietar el capitalismo, Holloway pretende fortalecer la rebeldía, y recuerda que en Cambiar el mundo sin tomar el poder desarrolló un argumento ya articulado por el movimiento zapatista y por muchos otros movimientos anticapitalistas recientes.

 

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LAS MUJERES, LA CRISIS Y LA POSTCRISIS

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Boaventura de Sousa Santos*

Entre el 19 y el 23 de abril participé en Estambul en el Congreso Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo. Más de 2.500 mujeres activistas de diferentes países se dieron cita durante cuatro días para discutir y desafiar los obstáculos económicos, políticos, culturales y religiosos que, un poco por todas partes, siguen bloqueando la plena ciudadanía de las mujeres. Estábamos reunidos en Turquía, donde las mujeres no representan más del 25% de la fuerza de trabajo, la violencia contra las mujeres aumenta, el partido gobernante muestra muy poco entusiasmo por la igualdad de derechos de las mujeres y el primer ministro exhorta a las mujeres a tener por lo menos tres hijos. Además, el desagrado que este congreso causó a las autoridades hizo que muchas mujeres (por ejemplo, mozambiqueñas) vieran denegados sus visados.

El impacto de la crisis europea fue uno de los temas del congreso, pero se analizó en el marco más amplio de otras crisis que el mundo atraviesa. Las trayectorias de vida de las mujeres son muy diferentes en distintas partes del mundo, pero tienen algo en común (aunque los grados de intensidad varíen mucho). Incluso en tiempos de relativo desahogo social, siguen siendo víctimas de discriminaciones sociales, salariales, de discriminación en el acceso a la tierra o la propiedad, víctimas de acosos sexuales y de la violencia en el espacio doméstico y en el trabajo, del bloqueo del acceso a la esfera pública y a la actividad política. En tiempos de crisis, este sufrimiento injusto no sólo se mantiene, sino que se agrava. En los países del sur global, la crisis ecológica, del extractivismo de materias primas, alimentaria, por ejemplo, tiene especial incidencia en las mujeres africanas, asiáticas y latinoamericanas que tienen a su cargo la responsabilidad de buscar agua (cada vez más lejos, más escasa y contaminada), buena parte de las tareas agrícolas y la preparación de los alimentos. Siempre que hay guerra, mujeres, niños y niñas son las principales víctimas inocentes. Siempre que surgen movimientos de resistencia, ellas están en el frente de lucha.

 

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¿SERÁ AMÉRICA LATINA EL NUEVO MEDIO ORIENTE?

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Raúl Zibechi.-

Todos los años la región latinoamericana escala posiciones en el ranking geopolítico mundial por el constante incremento de sus reservas de recursos estratégicos. Cuando Petrobras difundió en 2006 el descubrimiento de la capa pre-sal de petróleo, que puede albergar hasta 100 mil millones de barriles de crudo, el peso de Brasil en el mundo creció notablemente, ya que en 2020 será el cuarto productor mundial de crudo.

La pasada semana se supo que posee también enormes reservas de gas natural en las regiones de Mato Grosso y Minas Gerais. El ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, aseguró que en cinco años el país tendrá autosuficiencia y se convertirá en exportador aunque seguirá importando gas boliviano (O Globo, 29 de abril de 2012). Hasta ahora Brasil es un modesto productor de gas con reservas de 340 mil millones de metros cúbicos, puesto 36 en el mundo.

Las cifras que difundió el gobierno de Dilma Rousseff elevan las reservas a 7 billones de metros cúbicos, lo que coloca al país entre las cinco principales reservas de gas del mundo, detrás de Rusia, Irán y Qatar y a la par de Arabia Saudí. Un salto espectacular, similar, según Lobão, al que se dio con la capa pre-sal. En suma, la sexta economía del mundo se coloca como potencia gasífera y petrolífera, en una región cuya importancia en materia de recursos minerales y energéticos no deja de crecer.

 

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Lo que viene después del patio trasero

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Después de la reciente sexta Cumbre de las Américas quedan pocas dudas de que la región latinoamericana ha cambiado. Dejó de ser el patio trasero de un decadente imperio que tiene muy poco para ofrecerle salvo bases militares y flotas amenazantes. El doble fracaso estadunidense, de Barack Obama en Cartagena y de Hillary Clinton la semana siguiente en Brasilia, muestra la falta de propuestas constructivas para la región.

Como señaló Dilma Rousseff, los países de la región reclaman «relaciones entre iguales», lo que fue interpretado por algunos analistas como «una rebelión contra Estados Unidos». La principal consecuencia de la cumbre es la constatación del aislamiento de Estados Unidos y su inexistencia de políticas capaces de atraer al conjunto de la región como sucedió hasta mediados de la década de 1990. Encuentro cinco razones para el deterioro de las relaciones de Washington con todo el continente, que anticipan el nuevo escenario en formación.

La primera es el doble fracaso de la guerra contra las drogas y del embargo a Cuba. Luego de la caída de la Unión Soviética Washington debió fabricar un enemigo para seguir forzando la militarización de las relaciones internacionales. El tráfico de drogas ilegales cumplió con esa función durante un tiempo, pese a que nunca fue creíble porque no incluyó la reducción del consumo en los países del norte, los grandes consumidores de drogas ilegales.

Ahora la guerra contra las drogas perdió la batalla de la legitimidad. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos acaba de lanzar un estudio en el que afirma que no sólo fracasó en combatir el consumo y el tráfico, sino que la guerra contra las drogas «ha creado una amenaza importante contra la seguridad internacional» (La Jornada, 17 de abril). ¿No era ese acaso el objetivo buscado ?

 

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