Opinión

La defensa de los bienes comunes en América Latina

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Lo que está sucediendo en América Latina en relación con los bienes comunes (agua, tierra, biodiversidad) es algo más que una sucesión de conflictos locales. Por momentos la intensidad de los enfrentamientos da la impresión de que marchamos hacia una conflagración general, que por ahora tiene expresiones locales y regionales, pero que se repiten en casi todos los países.

La Gran marcha nacional del agua, que comenzó el primero de febrero en Cajamarca, es la respuesta de los movimientos populares a la represión y al estado de excepción en tres provincias por parte del gobierno de Ollanta Humala, ante la huelga de 11 días en Cajamarca contra el proyecto minero Conga. La caravana llegará este viernes a Lima para frenar el uso de productos contaminantes como el mercurio y declarar el agua como derecho humano.

Conga es un proyecto de la Minera Yanacocha, la primera en extracción de oro en América del Sur, que prevé invertir casi 5 mil millones de dólares y drenar cuatro lagunas, dos para extraer oro y otras dos para almacenar desechos. Las actividades en Conga están paralizadas desde la huelga de noviembre. Lo más importante es que el movimiento ha conseguido trascender lo local para convertirse en la confluencia de las más importantes organizaciones sociales para una gran acción de carácter nacional.

 

En el norte de Argentina se reactivó la resistencia a la minería. En enero se produjeron masivas movilizaciones impulsadas por las asambleas ciudadanas, en La Rioja, Catamarca y Tucumán, contra los proyectos mineros Famatina y Bajo La Alumbrera. En La Rioja la movilización popular forzó al jefe comunal de la capital provincial a pronunciarse contra la megaminería, aunque está alineado con el gobierno nacional.

En Catamarca el bloqueo a los camiones que se dirigen a Bajo La Alumbrera llevó a la empresa a licenciar al personal y detener la explotación por la falta de insumos y provisiones en la mina. Hace más de tres semanas que los militantes de la Asamblea de Ciudadanos en Defensa de la Vida y el Agua bloquean el tránsito de camiones que pertenecen a la empresa minera y que circulan por Tinogasta, Belén y Santa María.

Uno de los conflictos menos visibles pero con gran potencial desestabilizador es el que se está registrando en Paraguay entre campesinos y colonos de origen brasileño, conocidos popularmente como brasiguayos. Se estima que hay 8 millones de hectáreas, 20 por ciento de la superficie del país, adjudicadas ilegalmente, sobre todo bajo la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Una parte importante fueron entregadas a colonos provenientes de Brasil, en hasta un dólar la hectárea en la zona fronteriza.

Ahora son grandes productores de soya que sacan su producción por Brasil sin pagar siquiera impuestos. Tranquilo Favero, el rey de la soya, posee 45 mil hectáreas de tierras de alta calidad en las que cosecha hasta 130 mil toneladas cada año, que le rinden unos 50 millones de dólares, en la zona de Ñacunday, Alto Paraná. Esta es la región más caliente del conflicto actual, en la que se enfrentan sin tierra y terratenientes, pero en la que están también involucrados los gobiernos de Fernando Lugo y Dilma Rousseff.

Si la producción de soya, con su secuela de contaminación y expulsión de campesinos, es grave, la cuestión fronteriza también lo es. De los 400 mil brasileños que viven en Paraguay, unos 250 mil ocupan la faja fronteriza con Brasil. En 2007 el gobierno paraguayo aprobó la Ley de Frontera por la cual los extranjeros no pueden tener tierras a menos de 50 kilómetros de la frontera, como forma de afirmar la soberanía nacional. Brasil tiene una legislación similar aunque más estricta.

En 2011 se conformó la Coordinadora Nacional de Lucha por la Recuperación de Tierras Malhabidas –en la que participan más de 20 organizaciones campesinas, sociales y partidos de izquierda–, que realizó su primera marcha el 25 de octubre pasado. Los dirigentes sostienen que la recuperación de esas tierras podrían favorecer a 400 mil campesinos.

La cuestión de la tierra es uno de los temas más delicados en Paraguay, por la larga historia de corrupción, abusos y represión que forzaron el despojo de los campesinos. Lugo llegó al gobierno en gran medida por su estrecha relación con la lucha por la reforma agraria cuando era obispo. Bajo su gobierno no se avanzó en la reforma agraria, pero en los últimos meses los campesinos agrupados en la Liga Nacional de Carperos (porque acampan en carpas) están ocupando tierras de brasiguayos.

La liga nació dos años atrás ante la inacción del movimiento campesino en la lucha por la tierra, pero la coordinadora en un reciente comunicado estima que sus acciones forman parte de una estrategia desestabilizadora contra el gobierno de Lugo y que en su interior está primando la influencia de provocadores que objetivamente perjudican la histórica lucha por la tierra y la reforma agraria.

En el complejo panorama de los movimientos paraguayos, no conviene simplificar. La lucha de los carperos es legítima pero todo indica que junto a una nueva camada de dirigentes populares se puede percibir la influencia de políticos tradicionales de la derecha, ya sea colorados o liberales, éstos aliados de Lugo, y oportunistas que nunca faltan. Sin embargo, también es cierto que los movimientos históricos, que integran la coordinadora, priorizan las negociaciones en vez de la presión desde abajo por la reforma agraria, y se muestran muy preocupados por la sucesión presidencial en las elecciones de 2013.

La lucha por los bienes comunes está en el primer lugar de la agenda en toda la región. Es posible, como señala un dirigente sindical de Chilecito, que las multinacionales mineras estén sufriendo una una derrota catastrófica en el norte de Argentina. Grupos pequeños como las asambleas ciudadanas, en lugares remotos de la cordillera, han logrado frenar gigantescas empresas que gozaron de todo el apoyo estatal. Es mucho. Es el producto del tesón, que en algún momento rinde frutos.

Raúl Zibechi

De la economía verde, l@s indignad@s y los foros sociales

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Esther Vivas
 
La defensa de los bienes comunes, los ecosistemas y la biodiversidad es hoy uno de los temas más importantes en la agenda de los movimientos sociales en América Latina y esto es precisamente lo que está en juego en la cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que tendrá lugar en junio 2012 en Río de Janeiro. El Foro Social Temático 'Crisis capitalista, justicia social y ambiental', que concluyó el pasado domingo 29 en Porto Alegre (Brasil), sirvió para establecer las bases para la movilización social de cara a esta cita clave.
 
La ofensiva del capitalismo, vía la economía verde, para privatizar todos los ámbitos de la vida y la naturaleza se intensifica. Y en un contexto de crisis económica como el actual, una de las estrategias del capital por recuperar la tasa de ganancia se basa en mercantilizar los ecosistemas. Asimismo, se presentan la nuevas tecnologías (nanotecnología, agrocombustibles, geoingeniería, transgénicos...) como la alternativa a la crisis climática cuando éstas no harán sino intensificar la crisis social y ecológica que enfrentamos.

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Cuarta carta a las izquierdas

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Boaventura de Sousa Santos
Carta Maior

Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas


Las divisiones históricas entre las izquierdas se justificaron por una construcción ideológica imponente, pero en realidad su sostenibilidad práctica (la credibilidad de las propuestas políticas que les permitieron captar seguidores) se basó en tres factores: el colonialismo, que permitió desplazar la acumulación primitiva de capital (por desposesión violenta, en general ilegal y siempre impune, con incontables sacrificios humanos) fuera de los países capitalistas centrales, donde se libraban las luchas sociales consideradas decisivas; la emergencia de capitalismos nacionales con características tan diferentes (capitalismo de Estado, corporativo, liberal, socialdemócrata) que daban verosimilitud a la idea de que habría varias alternativas para superar el capitalismo; y, por último, las transformaciones que las luchas sociales fueron produciendo en la democracia liberal, permitiendo alguna redistribución social y separando, hasta cierto punto, el mercado de las mercancías (los valores que tienen precio y se compran y venden) del mercado de las convicciones (las opciones y valores políticos que, por no tener precio, ni se compran ni se venden). Si para algunas izquierdas esta separación era un hecho nuevo, para otras era un engaño peligroso.

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El Mozote: Verdad, justicia y reparación

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*Carlos Ayala Ramírez

(El presidente Mauricio Funes, pidió disculpas ayer 16 de enero a nombre del Estado por la masacre de El Mozote donde fueron asesinados un millar de campesinos (as) por el ejército hace 30 años. El acto simbólico coincide con la conmemoración de los 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil que dejó 75.000 víctimas. Nuestro colaborador, Carlos Ayala Ramírez, nos ofrece su visión sobre estos acontecimientos)

Entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981, el batallón Atlacatl, el primer batallón de reacción inmediata del ejército salvadoreño, equipado y entrenado por Estados Unidos, masacró a más de mil personas, en seis cantones, localizados en las municipalidades de Meanguera y Joateca, en el departamento de Morazán. Según el Informe de la Comisión de la Verdad, los oficiales al mando del batallón Atlacatl en el momento de la operación fueron: el teniente coronel Domingo Monterrosa, el mayor Natividad de Jesús Cáceres, el mayor José Armando Azmitia; los comandantes de campaña: Juan Ernesto Méndez, Roberto Alfonso Mendoza y José Antonio Rodríguez; el capitán Walter Salazar y José Jiménez.

Por esta masacre y por las aberrantes violaciones de derechos humanos cometidas por instancias del Estado en tiempos de la guerra, el Presidente salvadoreño, Mauricio Funes, pidió perdón a las familias de las víctimas. El hecho en sí mismo tiene una importancia histórica y humana porque se comunica verdad sobre los hechos y se dignifica a las víctimas. Además, se hace en el contexto del veinte aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, cuyo espíritu inicial fue refundar la sociedad salvadoreña sobre la verdad, la justicia y la democracia. En definitiva, la acción del Presidente fue por lo menos un acto de desagravio y de reivindicación moral para las víctimas frente a sus verdugos del pasado.

En lo que respecta a la verdad de los hechos – cuyos datos están bien fundamentados y son conocidos desde hace años - la petición de perdón pronunciada por el Presidente, incluyó: el reconocimiento de que tropas del Batallón Atlacatl asesinaron a cerca de un millar de personas no combatientes, la mayoría niñas y niños; la aceptación de que dicha masacre –cometida hace 30 años– fue un crimen de lesa humanidad que se pretendió negar y ocultar de forma sistemática; la referencia explícita de los responsables que deben conocerse, entre ellos, el teniente coronel Domingo Monterrosa; la convicción de que no se puede seguir enarbolando y presentando como héroes de la institución militar y del país a personas que estuvieron vinculadas a graves violaciones a los derechos humanos; y la necesidad de que, como Estado y sociedad, se expresara públicamente arrepentimiento por semejante barbarie.

Por otra parte, en lo que toca a la dignificación de las víctimas y sus familiares, el presidente hizo al menos 9 compromisos, entre ellos: iniciar un censo que permita conocer el número exacto de víctimas, así como las necesidades más apremiantes y los principales problemas que enfrentan las comunidades de la zona; declarar como bien cultural el sitio donde ocurrió la masacre; responder de manera inmediata a los principales padecimientos físicos y psicológicos que sufren muchas víctimas; implementar una serie de medidas de apoyo a los sectores productivos del lugar; y desarrollar – en el Norte de Morazán – el segundo emprendimiento de Territorios de Progreso.

El gesto del Presidente, por tanto, parece ser más que un acto simbólico, tiene características de ser un verdadero programa que repare, restituya, rehabilite y compense a las víctimas y sus familiares. No obstante, tiene algunos vacíos o ausencias. Citamos al menos tres: En primer lugar, la actitud pasiva del Presidente con respecto a las reiteradas recomendaciones y solicitudes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, orientadas a realizar acciones para derogar la Ley de amnistía vigente desde marzo de 1993, que sigue siendo fuente de impunidad y negación de justicia para las víctimas; en segundo lugar, la ausencia de compromiso para promover la integración a la legislación interna de importantes tratados internacionales de derechos humanos que pueden garantizar la no repetición de hechos considerados de lesa humanidad; finalmente –y quizás más difícil de realizar– no pocos esperaban que el Presidente se comprometiera a abrir los archivos de la Fuerza Armada para que puedan ser examinados, por los representantes de las víctimas, que también reclaman verdad y justicia por violaciones de derechos humanos por parte de organismos del Estado.

En suma, buscar verdad, justicia y resarcir en la medida de lo posible los daños cometidos, son condiciones necesarias que requiere la paz salvadoreña al menos en su deuda con el pasado. Cierto es que las violaciones flagrantes de los derechos humanos que estremecieron a la sociedad salvadoreña y a la comunidad internacional, no fueron realizadas solamente por personas integradas a la Fuerza Armada, sino también por los insurgentes. Pero no menos cierto es que en cantidad y en gravedad la mayor responsabilidad recae sobre los militares de esa época. Algunos preferirían que no se hablara de estos temas, menos en el contexto de la conmemoración de los Acuerdos de Paz. Siguen creyendo que el olvido y la Ley de amnistía son factores necesarios para superar las heridas del pasado. Los que así piensan no son realistas ni éticos, porque ni el pretendido olvido ni la Ley de amnistía han logrado cerrar las heridas causadas por tanto sufrimiento, y, por otra parte, está suficientemente demostrado que sin verdad, justicia, reparación y perdón estaremos muy lejos de una verdadera reconciliación nacional, uno de los principales objetivos que se trazaron en los acuerdos de paz que, a veinte años de la firma, sigue siendo una asignatura reprobada. La acción de desagravio hecha por el Presidente Funes en El Mozote, ha dado paso nuevamente al grito profundo de “nunca más” a los crímenes contra la humanidad, el encubrimiento y la impunidad.

*Carlos Ayala Ramírez es director de radio YSUCA, El Salvador.

Hacia la hambruna mundial?

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Por Germán Gorraiz López

Continuación de la dependencia del petróleo en la presente década:  Cada año, el mundo  fagocita la mitad de las  reservas de un país petrolero importante y las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo , lo que aunado con que la tecnología del hidrógeno (especie de piedra filosofal que resolverá los problemas energéticos de la Humanidad), es todavía incipiente y la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandones sus equipos e infraestructura actual, hará que la economía mundial siga gravitando sobre la dependencia del petróleo.
 
El gas se presenta como el único sustituto ante una presunta escasez de petróleo, pero este recurso también sigue el mismo camino de inestabilidad y su declinación es tan solo unos años después que la del petróleo, por lo que algunos países ya cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, y otros ya están tomando tímidamente medidas de ahorro de energía.
 
Así, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció que el Gobierno norteamericano reducirá sus emisiones de gases con efecto invernadero un 28% para 2020 (de alcanzarse el objetivo fijado, supondría ahorrar 250 millones de barriles de petróleo para 2020) y en China, se habría fijado el Plan Energético Quinquenal como objetivo reducir la dependencia del carbón y del petróleo en el 2012, aunque según Greenpeace con un “insuficiente incremento de las energías renovables del 1%" , en un país donde el carbón cubre el 70% de las necesidades energéticas y si continúa la tendencia actual, la combustión actual de carbón se duplicará en 15 años . 
 
En  Rusia,  según Reuters, la producción petrolera subió 1,2 por ciento en 2011 para alcanzar 10,27 millones de barriles por día (bpd) y el principal motor para el alza fue el nuevo campo petrolero Vankor, que desarrolla Rosneft, la mayor productora petrolera del país, y que alcanzó una meta de producción de 15 millones de toneladas (300.000 bpd) el año pasado y es la principal fuente de la exportación rusa por oleoducto a China por vía de la conexión Siberia - Océano Pacífico (ESPO), ( 300.000 bpd de petróleo a Daqing  desde Skovorodino )con lo que la UE,  que consume el 30 % del petróleo ruso, deberá acostumbrarse al chantaje energético de Putin.
 
En cuanto a Irán, posee, según los expertos, las terceras mayores reservas probadas del mundo de petróleo y gas tras Arabia Saudí e Irak, pero al parecer carece de la tecnología suficiente como para extraer el gas en los yacimientos más profundos. Además,  la industria petrolera iraní necesita una urgente inversión multimillonaria pues corre el peligro de sufrir un deterioro irreversible y de acuerdo con el quinto plan quinquenal (2010-2015) puesto en marcha por el régimen, el Gobierno está obligado a invertir unos 155.000 millones de dólares para el desarrollo de la industria petrolera y gasística, pero el contencioso nuclear con EEUU y las posibles sanciones en forma de inanición financiera exterior podrían dejar obsoleto dicho plan.
 
 Las exportaciones de crudo y productos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) hacia los Estados Unidos representan 38% del total de las compras que efectúa ese país  y  Venezuela aporta 21,6%,  (1,5 millones bpd) y lo coloca en el segundo lugar como principal suplidor dentro de los miembros de la OPEP por razones de cercanía geográfica ( la navegación de los buques petroleros hacia ese país dura 5 días, a Europa son 14 días y al Lejano Oriente son 45 días lo que hace que los fletes sean prohibitivos ),  pese a la disminución dramática que han vivido sus exportaciones globales ( según datos publicados por el Ministerio de Energía y Petróleo, las ventas del país retrocedieron en 6,3%, y se colocaron en 2,3 millones de barriles por día en el 2011).
 
¿Nueva crisis del petróleo?:  La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por su parte, mantiene sin cambios su pronóstico sobre la demanda mundial en el 2012, que cifra en 89,01 millones de barriles diarios (mbd) , pese a las incertidumbres que se ciernen sobre el mercado, con lo que la previsión del crecimiento de la demanda petrolera mundial en 2012 permanece así sin cambios en 1,2 mbd (un 1,36 por ciento anual)", señala la OPEP en su informe mensual correspondiente a noviembre del 2011.
 
En cualquier caso, la recuperación y la demanda estarán lideradas por países emergentes como China, pues su demanda de petróleo no ha dejado de crecer vertiginosamente llegando en la actualidad a unos 8.200 mb/d (9,72%) frente a una producción de 3.860 mb/d, lo que hace que sea netamente importador de unos 4.340 mb/d. ( cerca del 10% del total comercializado en el mercado) y para el 2011 China incrementará su demanda petrolera en 560.000 bpd., lo que representa un 50% del total del incremento mundial de consumo petrolero para este año y convertiría a China en el segundo consumidor mundial .
 
Sin embargo, el estancamiento del precio del crudo en el bienio 2008-2010 ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 90 $) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2.015, al concatenarse la recuperación económica de EEUU y la UE con factores geopolíticos desequilibrantes.
 
Así, Irán, el segundo mayor productor de la OPEP, podría tratar de impedir el tráfico a través del estratégico Estrecho de Ormuz si Estados Unidos recurre a la acción militar contra la República Islámica sobre su disputado programa nuclear y según estimaciones de la AIE (Agencia Internacional de la Energía), 13,4 millones de barriles por día (bpd) de crudo pasarían a través del estrecho canal en buques petroleros,(lo que representa casi el 40 por ciento del suministro de crudo que se comercializa mundialmente)..
 
Todo ello, originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo hasta niveles del 2008 ( rondando los 150 $) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que, aunado con inusuales sequías e inundaciones en los tradicionales graneros mundiales y  la consecuente aplicación de restricciones a la exportación de commodities de dichos países para asegurar su autoabastecimiento, terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial .
 
Así, la carestía de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo y mijo) y el incremento bestial de dichos productos en los mercados mundiales que tuvo su punta de iceberg en el 2.007, irá presumiblemente “in crescendo” a lo largo de la próxima década hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.016, provocado por la concatenación de los siguientes factores:
 
Desarrollo económico suicida de los países del Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo agrícola.
 
Cambio de patrones de consumo de los países emergentes debido al aumento espectacular de la clases medias y su poder adquisitivo y la debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas (commodities).
 
A ello debemos añadir  el incremento del uso por los países del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustibles),  que bajo la etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no han dudado en fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación para la producción de biodiesel, aunado con inusuales sequías e inundaciones en los principales graneros mundiales.
 
La hambruna afectaría especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Egipto, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.

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